Hipócrates de Cos (IV a.C) - MEDICINA

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Hipócrates de Cos (IV a.C) - MEDICINA

La tradición considera a Hipócrates, el autor de una suerte de enciclopedia médica cuyo contenido postula que la enfermedad es consecuencia de un desequilibrio entre los humores líquidos del cuerpo, esto es, la sangre, la flema y la bilis amarilla o cólera y la bilis negra o melancolía, teoría que desarrollaría más tarde Galeno y que será hegemónica en la medicina hasta tiempos de la Ilustración.

La concepción del cuerpo para la escuela hipocrática es la de una totalidad, y considera que los síntomas deben observados en detalle. También es necesario considerar la historia clínica del paciente.

Los métodos que propone contra la enfermedad son, el cauterio, las plantas medicinales, el aire puro así como una alimentación sana y equilibrada.

Aunque inicialmente atribuida en su totalidad a Hipócrates, la "colección hipocrática" es más bien un grupo de textos sobre temas médicos que refieren diferentes enfoques incuso opuestos en algunos casos. Se estima que las obras datan entre el 450 y el 350 a.C. y conforman una compilación de las prácticas médicas anteriores a la época alejandrina..

Por otro lado, los textos de la colección hipocrática demuestran sin lugar a dudas que la práctica de la observación precisa de la sintomatología no era en el conjunto de la medicina griega un logro del período clásico, sino que más bien constituía una tradición sólidamente afianzada en el pasado y que ya a mediados del siglo V había alcanzado un notable nivel de desarrollo.

Especial mención merece el célebre "juramento hipocrático", se atribuye a su escuela y es una declaración de los principios éticos de la práctica médica. Actualmente, el espíritu de este juramento se conserva y es parte de la tradición en el ejercicio de la medicina, conformando las bases morales de la profesión:

Juro por Apolo médico, por Esculapio, Higicia y Panacea y por todos los dioses y diosas - a quienes tomó por testigos - que con todas mis fuerzas y potencias, cumpliré los siguientes deberes:

Al igual que mis padres respetaré a mi maestro en el arte, compartiendo con él mis bienes, dispensándole socorro si le hubiera menester, estimando a sus descendientes cual si mis hermanos fueran e instruyéndoles en el arte de querer aprenderle, sin pacto ni remuneración. Los preceptos y enseñanzas verbales, así como todo mi saber, transmitiré a mis hijos, a los hijos de mi maestro y cuantos discípulos se obliguen y juramenten de acuerdo con la norma médica, pero a nadie más.

Dispondré para el enfermo el régimen de vida que, de acuerdo con mi capacidad y juicio, repercuta en su provecho, alejándole del que lo perjudique o hiera; a nadie administraré un mortífero veneno aunque me fuera solicitado, no usaré abortivos en las mujeres encintas y nunca intentaré sacar la piedra de la vejiga, dejando este cuidado en manos de prácticos.

Puros y limpios mantendré mi vida y mi arte, en cuantas casas entre lo haré en bien del enfermo, absteniéndome de irrogarle intencionados y condenables prejuicios y de recrearme con el cuerpo de mujeres y hombres, sean libres o esclavos. Lo que en mi práctica vea u oiga y lo que fuera de ella surgiere en el trato con los hombres, no lo difundiré sino que tendré callado y mantenido secreto.

Si cumplo y no rompo este juramento, séame concedido disfrutar de mi vida y de mi arte y ser honrado por los hombres para siempre y en la eternidad; pero si fuera perjuro, maldito sea.